Mejor Césped con menos agua...


En el verano, el mantenimiento del césped consume grandes cantidades de agua. Normalmente la mitad del agua aplicada se gasta inútilmente, ya que se pierde. Un adecuado manejo del agua y del césped nos ayudará a reducir el consumo de agua y del césped nos ayudará a reducir el consumo de agua a menos de la mitad. El clima, el suelo, el corte, la fertilización afectan la necesidad de agua de las plantas, como también lo hacen la especie utilizada, el uso, el manejo de la broza y el control de enfermedades y pestes.

El mejor momento para comenzar un programa de manejo conservacionista del agua es el comienzo de la primavera, de manera tal que las plantas no sufran el cambio en pleno verano. Hay que tener en cuenta que las especies mas tropicales (bermuda, zoysia y bufalo) requieren menos agua que las de zonas mas frías (festucas, poas y raigrases). Las tropicales crecerán bien en el sol y en lugares reparados de las heladas; en cambio en las zonas sombreadas y mas expuestas al frío serán cubiertas por las especies de clima templado-frío. Si bien habrá diferencias de color y textura, el beneficio en el ahorro de agua será significativo. Suelos compactados requerirán mas agua de riego que aquellos bien aireados y drenados, ya que en estos últimos el sistema radicular es mas frondoso y llega mas profundo. Trate de clavar una varilla de hierro, de esas de construcción y vea hasta dónde llega y si encuentra capas duras o con restos de cascotes, etc. Debería tener no menos de 15 cm de buena tierra.

Los factores climáticos: Temperatura, humedad, viento, sol y lluvia tienen influencia en la humedad del suelo, tanto superficial como en profundidad. Un buen diagnóstico de la necesidad de agua ayuda a evitar riegos innecesarios. Un censor de humedad de suelo, instrumento de fácil manejo y de bajo precio, puede ser de gran ayuda en el ahorro de agua. Si se dispone de instalación de riego, el sensor puede ser acoplado fácilmente para automatizar la instalación. El momento de regar está determinado por síntomas en las hojas, que tienden a acartucharse levemente o comienzan a perder su turgencia. El mejor riego es aquel de bajo volumen, como una lluvia fina, que penetra hasta unos 15 a 20 cm de profundidad sin que haya escurrimiento superficial. Para estimar la profundidad a que llegó el agua de riego, se puede clavar la varilla o un destornillador y cuando la resistencia se incrementa, se ha encontrado el suelo seco. Si bien hay variación entre distintos suelos, esta situación se dará con un riego de 10 mm. Cómo saber cuánto se ha regado fácilmente? Colocar un pluviómetro en la zona de riego y medir. El intervalo entre riegos puede variar entre 1 cada dos a tres semanas en invierno a dos por semana en caso de extrema sequía.

El caso mas extremo de sobredosis de riego es regar todos los días. De este modo las raíces se desarrollan a muy poca profundidad, quedando mas sensibles y expuestas a la falta de agua, restando tolerancia a la sequía. El riego frecuente incrementa las chances de ataques fúngicos, por lo que es una práctica que se debe evitar. Si se calculara la cantidad de agua que lleva el jardín en el verano, se adoptarían rápidamente estas prácticas. Un riego de 10 milímetros en una superficie de 1000 m2 (100 x 10 m) requiere 10 litros de agua por mt2. Si multiplicamos esa cantidad por la cantidad de riegos en el período estival, comprenderíamos la necesidad de ahorrar agua en riegos innecesarios. Una excesiva fertilización no sólo implica un gasto innecesario en fertilizante, incrementando también el gasto en cortes mas frecuentes, sino que incrementa la necesidad de agua de las plantas y favorece las enfermedades fúngicas. Por tal razón, la fertilización debe ser mínima y nunca debe ser realizada en el período de mas calor. Se debe aceptar un césped no tan verde y lustroso en aras de un ahorro de recursos. La frecuencia y la altura de corte también inciden en el requerimiento de agua. Mantener el césped muy bajo significa disminuir la resistencia a la sequía, requiriendo mas cantidad de agua. Las especies templadas incrementarán su resistencia a la sequía si se cortan a 7-8 cm. De esta manera se promueve la formación de raíces. Como ventaja adicional, el césped mas largo proveerá sombra al suelo, evitando su recalentamiento en verano. Los céspedes tropicales resisten mejor un corte mas bajo que los templados.


Tips para recordar:

1. Elegir variedades de clima cálido que requieren menos riego.

2. Laborear el terreno lo mas profundo posible antes de sembrar para permitir el desarrollo radicular en profundidad.

3. Regar evitando el escurrimiento superficial

4. El riego matinal en la mañana temprana es el mas efectivo. El riego nocturno puede favorecer el desarrollo de enfermedades fúngicas.

5. Riegos espaciados en el tiempo pero de mayor intensidad son mas efectivos que riegos frecuentes de baja intensidad. Dos veces por semana en época de sequía o mucho calor será suficiente; una vez cada 2 a 3 semanas en invierno.

6. Ajustar loso riegos de acuerdo a las estaciones y al clima redundará en beneficios.

7. No regar hasta que el césped muestre necesidad de agua y aplicar suficiente agua como para penetrar hasta 15 cm de profundidad.

8. Fertilice lo suficiente como para lograr un color aceptable. Mas fertilizante redundará en necesidad de cortes y riegos mas frecuentes.

9. Cortar lo mas alto posible, en función de la especie y de la estética del césped. Así se mejorará la resistencia a la sequía y se promoverá la producción de raíces.

10. Mantenga la capa de broza en no mas de 1,5 cm. Un exceso de broza redundará en una menor resistencia a la sequía.